Aforismos y ficciones de un Idiota Frenesí

Alejandro Misteró, escritor aforístico e irreverente.

Tijuana pre-ocupada.

Me he mantenido escéptico acerca del impacto real que puede tener una manifestación, sobre todo en un país en donde la historia se ha encargado de demostrarnos que las manifestaciones son ignoradas o aplastadas y que la única vía para hacer llegar un mensaje es con un rifle en mano. No somos un país en donde el mismo pueblo apoye a sus protestantes, somos un país en donde el paisano es paisano cuando se encuentra con otro mexicano fuera de México, o cuando la selección nacional de fútbol juega y gana, pero cuando el pueblo se une y se manifiesta para defender nuestros derechos básicos, el resto solamente se hace pendejo aun cuando el ejército aplaste a cientos. La minoría que protesta a pesar de hacerlo en el nombre de la mayoría que somos los jodidos no está respaldada por esta mayoría. La voz del manifestante es la voz de su espíritu solamente, es una voz que reverbera en el vacío. Pero ¿Por qué al gobierno le vale madre? No es tan difícil dar una respuesta. Le vale madre porque para el gobierno una manifestación pacífica no representa ningún riesgo. Desde su percepción, la manifestación es sencilla y únicamente eso, una manifestación donde un grupo de personas, en su mayoría jóvenes grilleros (y en su mayoría mal informados) expresarán para ellos mismos una serie de inconformidades reales con exigencias irreales.  Somos los hijos ignorados y despreciados de nuestros honorables gobernantes, y como todo hijo despreciable es más sencillo ignorarlo o alejarlo. Un cambio real sucederá cuando exista un peligro real, lo demás es burocracia. El problema del narco es un problema que simplemente no puede ignorarse, no se puede pasar a lado de 38 cuerpos e ignorarlos, sin embargo, sí se puede pasar a lado de 38 manifestantes e ignorarlos.  El uso de las autoridades para despojar a una manifestación es un gadget del gobierno, es decir, es una forma de limpiar con la mano izquierda lo que ha hecho con la derecha, y esto se puede convertir en un loop eterno, porque hasta ahora es más sencillo lidiar unos cuantos días al año con manifestantes que cambiar permanentemente actividades que aparte afectan directamente sus bolsillos.

No estamos en ningún otra parte del mundo en donde 1+2=3. Estamos en México, el lugar mágico del planeta en donde no existe un hilo conductor de ideas, en donde la lógica es ilógica, en donde el sentido común no existe, en donde de ante mano sabemos que las cosas no van a salir como tienen que salir porque somos el país donde efectivamente nunca sucede nada. En cualquier otra parte del mundo, uno se manifiesta, el pueblo respalda y el gobierno propone al final, pero en México algo tiene que tronar. No es suficiente con echarle tierrita a los huevos del gobierno, se le tienen que cortar.

— 7 months ago