Una de las características del “hombre contemporáneo” es que es incapaz de esperar un segundo para hacer las cosas, la tecnología ha servido dentro de muchas otras cosas para definir el ethos de este “hombre contemporáneo”occidental. Esperar es cosa del pasado, nuestro sistema capitalista exige el multitasking, hands free, sentri lane, hurry bitch move out the way, american express, mode ON. Vivimos en épocas en donde nuestra capacidad de asombro y exaltación es tan escasa por el hecho de tenerlo todo a todas horas y a la mano que la puntualidad se ha convertido en una virtud destacable del ser humano, fetichismo puro. Sin embargo, a pesar de que se nos educa o mejor dicho, se nos programa para hacer las cosas más rápido, on time and in tune, esto tiene como único fin nutrir al mismo sistema. Estamos dentro de un loop formando parte de su abastecimiento, hacemos las cosas más rápido pero nunca nos sobra tiempo, y es obvio, porque la finalidad no es que nos sobre tiempo, sino que tengamos más tiempo para producir más. Pero esto no es cosa de hoy, el verdadero problema no recae en el time is money de la industria, o en la poca capacidad que tenemos para esperar el loading de una página web, el verdadero problema recae en que las relaciones sexuales se reducen a quicky’s (no que no tengan su función en momentos espontáneos de lujuria) el problema no es tan simple como la duración del acto sexual, sino en el hecho de que el mundo está jodido porque la gente no coge bien, (¡poom! lo dije), todo nuestro libido está siendo canalizado al trabajo desencadenando en más de lo mismo, la idea del foreplay va desapareciendo porque la pornografía nos enseña que las vaginas se tienen que penetrar a la brevedad posible, Heidegger decía que los desiertos están desapareciendo, yo digo que el sexo está desapareciendo, “en la era de los medios masivos de comunicación no hay nada que decir”, en la era de la pornografía no hay sexo, ya no hay tiempo ni para procrear ni para planificar y esto no es comercial del INEGI el punto no es ése, sino en el hecho de que el hombre se está convirtiendo en un animal asexual, no time for sex.