Aforismos y ficciones de un Idiota Frenesí

Alejandro Misteró, escritor aforístico e irreverente.

Nefasto, genial, insecto.


El mundo está (sobre) expuesto. Los medios de comunicación tienen la función de instaurar, reiterar y legitimar dicha exposición. El pequeño catch es que nunca sabemos qué mundo es el que los medios exponen. La televisión es un invento genial que  tiene el poder de instalarte al instante en una plataforma de ciencia ficción. Existe un gap tan grande entre lo que sucede dentro del monitor y lo que sucede acá afuera en la realidad real que es casi natural dudar acerca de la realidad de lo real. Pensar e idear es un exceso de nuestras habilidades animales, es  una función con un enorme glitch de la especie homo sapiens sapiens que inadvertidamente una vez que se pone en marcha se mantiene en Loop mode, “cuando aprendes a contar, contarás por siempre”. La televisión permite lo que desde hace tanto tiempo ha estado instalado en nuestros más profundos, y oscuros, deseos y como una violenta eyaculación lo expulsa fuera de nosotros, la eliminación de toda distancia. La televisión no es un mal en sí, es sólo un detonador de sadomasoquismo y confort auto-infligido, existe porque la necesitamos. El malestar de nuestra era no es lo que vivimos sino lo que pensamos, no existe nada que pueda ocurrirnos en la realidad real que no nos haya ocurrido ya antes, el miedo no es inesperado, el miedo es el inconsciente reafirmando que el control es ilusorio. ¿Qué es entonces la televisión? Decimos que es un aparato que proyecta todo aquello que está fuera de nuestro alcance, del griego tele (distancia), ver a distancia. La distancia es un destino, no en tanto que imposición, sino en tanto que tiene carácter de enviado, es el momento dentro del tiempo que reintegra aquello que ha sido separado que hace posible la dis (fuera de) stantia (estar parado, dejar estar dentro de). Lo esencial de la televisión no reposa en el ser un aparato que transmite imágenes. Lo televisivo del televisor es algo a lo que solamente podemos llegar cuando vemos su carácter de tele visión, su carácter de destino, es inútil, negarnos, luchar contra un destino. La televisión es algo que ha estado dentro de nosotros creciendo como un insecto, nefasto insecto que se ha escondido y disfrazado siglos y que hoy hemos liberado. La esencia del ser televisivo es que recibe nuestras deprecaciones secretas y las devuelve, es decir, vuelve contra nosotros algo que negamos desear, dicha negación refuerza nuestro deseo y nos hace abúlicos a su cortejo. La televisión te recuerda lo que deseas. La línea imaginaria entre lo real y la fantasía no existe.

— 7 months ago